Soneto a Armando Buscarini del libro 'Viviendo de reojo', de Miguel
Ángel Manzanas, Premio Federico García Lorca 2003.
VII. BUSCARINI
"Es
verdad que yo sufro, pero oídme:
¿qué me importa sufrir si soy
poeta?"
Armando Buscarini, en su garganta,
luce el estigma gris del desengaño,
que vino a ocasionarle, año tras año,
tantísimo dolor, y pena tanta.
Su rictus se envilece cuando canta
que el mundo le trató de modo huraño:
que fue la oveja negra de un rebaño
que sólo a los ingratos amamanta.
¡Mirad a Buscarini, el navinato,
-gritando va el Parnaso, mojigato-
forjando con cartones su reducto!
Y allí estará, sumido en la desidia,
-ajado ya su rostro por la envidia-
haciéndole aspavientos al Viaducto.
|