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PALABRAS CORDIALES
Director: En las noches terribles y desmelenadas de mi cruento y lamentable
vivir, sigues siendo amparo y refugio para mis grandes dolores.
Generosamente me ofreciste tu casa de El Imparcial y casi abrazándome
me hiciste pasar a la redacción, en donde hallé tantos amigos y tantas
francas y leales cordialidades.
Estreché la mano de todos, la del ilustre amigo D.Graziano Atienza,
confidente inseparable de tus horas de lucha e internuncio de mis primeros
versos, que eran como niños huérfanos, a quienes nadie socorría; luego
estreché la honrada mano del caballeroso periodista e inteligente literato
D.Luis Gil Fillol, que a sus altísimas bondades une el tesoro
inapreciable de su discrección y sencillez; la del ilustre crítico D.José de
Laserna, la de Ocaña, el brillante escritor deportivo, la de Saburgo,
silencioso y meditativo; con su figura de ilustre seminarista; la de Alcañiz,
retraído del mundo jaranero, trabajador y a veces puntual, con su gran
empaque de caballero romántico que recuerda a la figuras del siglo XIX; la
de D.Alfredo Rivera, que lleva en su alma un poeta místico a lo Fray Luis de
León; la de Lepina, alto personaje que ya ha vencido en las lides de Talía;
la de Quílez, maestro de la información, y la de Federico Alcázar, que a la
vez lo es de la crónica taurina; la del simpático D.Teodoro Gutiérrez, que
ya ha estrenado varias obras con éxito, la de los notables periodistas
Sres.Fluixá, Manchancoses, Pastor, Díaz de los Arcos, Maestre y García
Cortés, competentísimo en la política municipal, y otros cuyos nombres no
recuerdo. A los favores de todos ellos me encaramos, con el fervor de la
hiedra agradecida. |
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IX
El Busto
Los
hospicianos
van esta tarde
hasta las húmedas
frondas del parque,
entre las cuales se yergue un busto
que por lo afable de su semblante
recuerda a héroes antepasados,
cuyas hazañas fueron tan grandes,
que hoy se les rinde tributo augusto
sobre las lápidas mortales…
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Los hospicianos miran atentos
la pétrea imagen
que por sus rasgos, tan expresivos,
revela antiguas cordialidades…
Luego se alejan
diciendo el nombre del personaje…
-Es don Ricardo Gasset –murmuran;
y aún vuelven todos por admirarle…
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EPÍLOGO
Lector: A mí, que se me ha resquebrajado mi triste
corazón, sufriendo las presiones fuertes de la vida; a mí, que me tiembla
mucho el alma por el frío con que los huracanes trágicos de la sociedad
soplan sobre ella, a mí, acude en forma de paloma blanca, el poeta ARMANDO
BUSCARINI y cosa rara: no me pide ni el trigo dorado que alimenta las almas;
me pide justicia, me pide verdades, quiere la brisa serena de la felicidad
huye del cierzo ingrato de los egoistas (sic). Las conciencias podridas, las
almas negras y los cerebros yermos han colmado nuestra península. La mentira
cunde como una alcahueta, mientras que a la verdad se la encierra en los
sótanos crueles de la desesperación y el aniquilamiento:
A la peste de los cuerpos ha sucedido con olor a perfumes de ramera barata,
la peste de las almas. El que escucha la voz de su corazón, sufre, calla, y
medita.
Y ¡ay! si se le ocurriera actuar, sería primero traicionado, después
vencido.
ARMANDO BUSCARINI nació en Ezcaray, (Logroño); tiene, pues, nuestro
romántico, alma castellana; por sus ojos negros de chino europeizado se
escapan los perfumes selectos de sus bondades, y en el trato ingenuo
de su persona se adivina una ternura infinita de pastorcillo soñador y
retrechero…
Pues bien: los zarpazos de los lobos humanos y el poderío de las
INSTITUCIONES COBARDES, pusieron veto a este santo, que huele a poeta, y a
este poeta que quieran o no, es un santo.
Lo que luchó este chico sólo se analiza bien en sus versos, que unas veces
son flores regadas con el agua cristalina de la felicidad, y otras veces
espinas secadas por el sol abrasador del hambre y del hastío.
La leyenda absurda que sobre este joven circula, hay que desterrarla.
¿Es que ustedes creen que porque los Hermanos Quintero no le quieran ayudar
no se impondrá él mismo?
Como es positivo valor llegará a obtener efluvios del éxito divino y
celestial, no ese otro éxito de galería a que estamos acostumbrados.
El brillante poema LOS LAUROS es un retrato más de los que este chico puede
producir.
El abandonar, por lo tanto, un cerebro, y desdeñar un alma de poeta, es tan
delito como asesinar el tiempo en los cafés o paseando la idiocía por las
calles.
Es este un tiempo que yo llamo de compra y venta
de automóviles.
Entre los chulos de cabaret, y los señoritos regular que toman
cocaína, debe aparecer nuestro poeta sahumándoles el camino, y algún día, no
muy lejano, la voz de la justicia pedirá la sanción que corresponde a tan
excelso poeta, a un futuro autor de comedias líricas, que cantará con la
música de su prosa las herejías sordas y continuadas que la indiferencia
selvática de los hombres cometió con él.
SANTOS SÁNCHEZ
1926.
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