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Historia de la colección
Aburto y unas cartas de Pradilla
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(
por Wifredo Rincón García
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En contadas ocasiones los historiadores
del arte tenemos la fortuna de encontrar
una colección de obras de arte prácticamente
desconocida como la que nos ocupa en esta
ocasión, circunstancia singular en
las casi dos décadas que llevo dedicadas
al estudio de la figura y de la obra del
genial pintor aragonés Francisco
Pradilla Ortiz.
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En primer plano, Don
Ramón de Aburto
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Ramón de Aburto, industrial
residente en Bilbao, adquirió a Pradilla
entre 1908 y 1916 una serie de interesantes
pinturas que permanecieron durante casi
un siglo en la colección familiar.
No pretendemos en este trabajo de presentación
de estos cuadros hacer un estudio de la
colección Aburto, que, además
de las obras de Pradilla, debió poseer
otras pinturas, sino simplemente aproximarnos
a las que salieron de los pinceles del gran
maestro aragonés.
Se trata de nueve cuadros -una acuarela
y otras ocho pinturas al óleo sobre
lienzo-, de tamaños y temáticas
muy diferentes, cuya cronología oscila
entre 1908 y 1916, época muy brillante
en la producción del artista que
había logrado una espléndida
madurez y alcanzado los sesenta años
de edad. De 1908 son los lienzos ¡Así
transcurre la vida!, ambientado en el
Monasterio de Piedra (Zaragoza), y En
Viernes Santo. Madrid., mientras que
el titulado Retiro de las Musas, aparece
fechado entre 1908 y 1912. De 1909 es la
magnifica acuarela titulada en un primer
momento por el artista como Vejez, tipo
italiano y posteriormente, por el mismo
Pradilla, como El día del Corpus
Christi en Italia. El boceto Cortejo
del bautizo del príncipe don Juan,
hijo de los Reyes Católicos, en Sevilla,
en 1478, está fechado en 1910,
la misma fecha que presenta la obra definitiva,
que se expone en la actualidad en la sección
del Siglo XIX del Museo del Prado, en el
Casón del Buen Retiro. La pintura
Mal de amores. Siglo XV., de grandes
dimensiones, está fechada en 1912.
Tres años más tarde firmó
y fechó Pradilla un sugestivo retrato
de Amparito y corresponden a 1916
dos paisajes: La mañana (Cúmulos
en las Paludes Pontinas, Italia) y La
Tarde (Paisaje de Vigo).
Un aspecto a destacar en estas obras es
que todas ellas están firmadas y
fechadas, y en la mayor parte de los casos,
presentan al dorso, en el lienzo, inscripciones
que titulan la composición, además
de figurar una nueva firma y fecha.
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No queremos dejar pasar la oportunidad
de mencionar la importancia que Pradilla
concede a los "marcos" de sus
obras. En muchas ocasiones hemos afirmado
que la manera de firmar un cuadro - tanto
el lugar como las características
de la firma, tamaño, grosor, ubicación,
etc.- y la elección del marco que
el artista destina a cada una de sus obras,
nos ponen de manifiesto la calidad del
pintor. Y en esto, Pradilla, nos puede
dar importantes ejemplos. La colección
de cuadros, que ahora tenemos la oportunidad
de ver por primera vez, muestran "soberbios
marcos" que, como se desprende de
las cartas que acompañan a las
obras, y de las que hacemos referencia
tanto en esta introducción como
en el estudio de cada uno de los cuadros,
son elegidos por el propio artista, que
no duda en "retocarlos" si el
dorado no queda a gusto, en encargar la
"chapa" que debe figurar identificando
la composición o en llevar a cabo
manualmente la inscripción, como
la que, con caracteres góticos,
podemos leer en el descomunal y magnífico
marco dorado, de estilo gótico,
que presenta el cuadro Mal de Amores.
Todos estos cuadros -junto con otras
obras de la misma colección- fueron
recogidos al comienzo de la Guerra Civil
de 1936-1939 por la Junta de Incautación,
Protección y Conservación
del Tesoro Artístico Nacional,
custodiándose estas pinturas durante
la contienda en el Depósito del
Museo del Prado. Todas ellas presentan
en el bastidor, pegada, una etiqueta de
papel con la siguiente información:
"Junta de Incautación, Protección
y Conservación del Tesoro Artístico
Nacional. Madrid. nº de Inventario:..Procedencia:....nº
Colec.:..".
Al finalizar la guerra, estas pinturas
fueron devueltas a su antiguo propietario,
tal como consta en un recibo conservado
por la familia, documento de notable interés
que transcribimos. Los textos en cursiva
corresponden a la parte rellena del impreso.
Membrete: "Ministerio de Educación
Nacional. Dirección General de
Bellas Artes. Comisaría General
del Servicio de Defensa del Patrimonio
Artístico Nacional. Expediente.
Recibo Nº 649 de la entrega a D.
Ramón Aburto. Prolongación
de la Castellana, 42. Hotel. Depósito
Museo del Prado del los cuadros que reconoce
su propiedad".
Se relacionan a continuación los
cuadros, indicándose en distintos
espacios los siguientes conceptos:
"Nº. de Orden. Objetos.
Nº. de la fotografía. Clasificación.
-
Paisaje con río.
76 x 115. J. Pradilla. 1916. 7976. 20872-4.
- Bautizo del príncipe don Juan,
hijo de los Reyes Católico . 90
x 50. J. Pradilla. 1910. 7977. 20874-6.
- Vieja italiana. Acuarela. 98 x 75.
J. Pradilla. 7978. 20883-11.
- Busto de una joven de espaldas ante
un espejo. 52 x 70. J. Pradilla. 1915.
7979. 20876-8.
-
Puesta de sol sobre la ría
de Vigo. 78 x 115. J. Pradilla. 1916.
7980. 20873-5.
- Monasterio de Piedra, cascada. 99
x 59. Pradilla. 7981. 20871-3.
- Retrato de una joven con mantilla
de madroños. 77x51 . J. Pradilla
1908. 7982. 20875-7.
Nota: Estos cuadros están a nombre
de Hipódromo, 42. "
"Madrid, 27 de Enero de 1940. Año
de la Victoria. Recibí: El propietario,
R. Macarrón. Por la Comisaría
General del Servicio de Defensa del P.A.N.
(una rúbrica)."
No figuran en este recibo dos cuadros de
Pradilla que se muestran ahora en esta exposición
y que tienen al dorso la etiqueta de la
"Junta de Incautación, Protección
y Conservación del Tesoro Artístico
Nacional". Retiro de las Musas (que
tiene como número de inventario 20877
y como número de colección
el 9) y el Mal de Amores. Siglo XV, en
el que figura también al dorso la
etiqueta con el número 10 de la colección.
Es curioso destacar que en este recibo
aparece la letra "J" como inicial
del pintor, error que muchas veces se comete
al leer la firma por personas no muy avezadas
a ello o que desconocen al pintor, identificando
con ésta letra la personalísima
"F" utilizada por el artista como
inicial en su conocida firma con letra de
carácter cursiva.
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Como complemento de las obras debemos mencionar
la existencia de una serie de documentos
del artista dirigidos al coleccionista don
Ramón de Aburto. Se trata de diez
cartas y de los recibos de las obras Vejez:
tipo italiano, que luego cambiará
y titulará "El día
del Corpus Christi en Italia" (2
de Mayo de 1908), "Cortejo del bautizo
del príncipe don Juan, hijo de los
Reyes Católicos, en Sevilla, en 1478"
(11 de Mayo de 1911) y Mal de amores
(6 de Junio de 1912). Las cartas corresponden
a las siguientes fechas: 19 de Abril de
1908, 13 de Mayo de 1909, 16 de Mayo de
1909, 16 de Mayo de 1912, 22 de Agosto de
1912, 8 de Septiembre de 1912, 6 de Noviembre
de 1912, 24 de Abril de 1913, 13-14 de Agosto
de 1913 y la última de 19 de Agosto
de 1913. Todas están fechadas en
Madrid y con membrete de su residencia,
"Quintana-36", el palacete neoárabe
que ocupaba el solar esquina de la calle
Quintana con el paseo de Rosales, en el
lado derecho según se accede desde
la calle de la Princesa, y fue prácticamente
destruido durante el Frente de Madrid en
la Guerra Civil y ocupado hoy por un moderno
edificio.
El interés de estos documentos es
muy importante. Por un lado, nos permiten
conocer algunos aspectos "artísticos"
de las obras que se mencionan en ellos,
además de otros datos, de notable
interés, de tipo económico,
como son los que se contienen en los recibos
mencionados. También nos aproximan
a la vida del pintor y de su familia, dándonos
algunas curiosas noticias.
Utilizadas las referencias artísticas
en el catálogo, en el estudio de
las correspondientes obras, nos ocuparemos
aquí de algunos aspectos que nos
parecen mucho más personales y lo
haremos siguiendo el orden cronológico
que nos proporcionan las mismas cartas.
La primera de las cartas está fechada
en 19 de Abril de 1908 y en ella, además
de hacer referencia a "mi queridísimo
Don Luis" (don Luis Ocharan, cuñado
de Aburto), manifiesta su alegría
por "saber que los cuadros han agradado
a su Señora (c p b) y confío
que también a su familia y amigos"
y en el penúltimo párrafo
hace votos por mantener la relación
amistosa y profesional cuando escribe: "Auguro
a V.V. salúd, venturas y toda suerte
de prosperidades y que a mí como
artista no me olvide, aunque en rigor soy
ya de hecho el pintor de su familia".
Curiosa frase esta última en la que
Pradilla hace referencia a los trabajos
llevados a cabo -o que tenía en preparación-
para la familia Aburto y para su cuñado,
esposo de su hermana, Luis de Ocharan, con
residencia en Castro Urdiales, coleccionista
para el que, como luego veremos, llevó
a cabo en 1910 la pintura del cuadro Cortejo
del bautizo del príncipe don Juan,
hijo de los Reyes Católicos, en Sevilla,
en 1478. Años antes, en 1907,
había realizado para el mismo Ocharan
una de las versiones del cuadro Doña
Juana la Loca recluida en Tordesillas, también
de gran tamaño (169 x 292 cm), que
fue legada al Museo del Prado en 1991 por
doña Luisa de Ocharan y Aburto, y
que en la actualidad está depositada
en el Museo de Zaragoza.
Una nueva carta, de 13 de Mayo de 1909
nos permite conocer el sistema de transporte
de obras de arte en esta fecha y algunos
aspectos económicos del mismo: "Conforme
anunciaría a V. Don Luis, con esta
fecha remito a su nombre de V., Bilbao,
por gran velocidad la caja conteniendo la
"Acuarela" en su marco dorado,
deberá V., recibirla por medio de
la Casa comisionista de esa ciudad Janke
Hermanos; (caja y embalaje pagados ya aquí
por mi; porte y seguro a pagar). El envío
vá asegurado en 2.500 pesetas. Al
abrir o desatornillar la tapa, facilmente
se comprenderá como deben desatornillar
la tapa, facilmente se comprenderá
como deben desatornillarse los listones
de madera que sujetan el cuadro, los cuales,
con la caja, debe V. disponer que se conserven
en lugar que no sea demasiado seco para
el día en que deba volver a la exposición
que tenemos proyectada". No sabemos
si ésta exposición a la que
hace referencia el pintor llegó a
celebrarse.
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En este mísmo documento queremos
destacar -como lo hacemos al referirnos
a la acuarela que es objeto de estos comentarios-
el convencimiento de Pradilla de la bondad
de su obra y también queremos poner
de manifiesto sus innegables dotes como
"marchante" de su propia obra.
Recogemos el párrafo mencionado:
"No puede V. imaginar cuanto me alegro
que tal acuarela sea de su propiedad de
V. porque es mi favorita, y vanidad aparte,
no tiene par hasta el día de hoy
en el mundo, en su género, bien entendido,
ni soy quizá capaz de dárselo.
Hay que tener en cuenta que es además
acuarela pura y por lo tanto modelo único
en este tipo de Arte. Me atrevo a afirmarlo
rotundamente. Siendo de su propiedad me
hace el efecto de que no ha salido de la
mía, según el cariño
que a V.V. profeso y la grande amistad de
que soy deudor a sus repetidas bondades
para conmigo".
Cuando estaba concluyendo el cuadro titulado
Mal de amores. Siglo XV. escribe
a Aburto con fecha 16 de Mayo de 1912, indicando:
"Ya trajeron el marco del cuadro y,
aunque no del todo terminado, puede verse.
Por lo tanto, pueden venir V.V. venir a
verlo cuando gusten y para que su Señora
(c.p.b) elija la hora y día que más
le agrade, desde la tarde de hoy y días
siguientes no saldré yo de casa".
Más interesante, respecto al mismo
cuadro, son las "referencias"
que a distintas visitas del estudio le hace
a Aburto en carta de 22 de Agosto del mísmo
año: "Últimamente vinieron
a ver los cuadros muchos aristócratas,
con sus familias, entre ellos el marqués
de Camarasa, que es amigo particular del
Rey y tiene un alto cargo en Palacio. Todos
admiraron sobremanera "Mal de amores"
y cito este señor porque pasó
varias horas, asegurando que jamás
vió cuadro que le produjera tan exacta
impresión de la realidad y del relieve
pues que es superior a las famosas "Meninas"
y que solo el esterioscopo podrá
superarle. Recuerdo que cuando V. vió
su cuadro casi terminado, le produjo igual
efecto. También los Doctores Pulido,
padre e hijo, que han pintado, recorrido
diversas veces Europa y estudiado en Austria
y Alemania, decían; que entre los
cien mil cuadros que habrán visto,
jamás recibieron tan profunda impresión
de belleza y realidad como a la vista de
"Mal de amores". Como se
trata de opinión de personas tan
prácticas y conocedoras, lo comunico
a V. por ser satisfactorio para V.V. y para
mí. Como queda el cuadro en el estudio,
ya irán V.V. oyendo!, a mi me satisface
porque me propuse que en su cuadro se produjese
al aire libre el efecto de distancia que
nadie había conseguido, como se logró
en algunos cuadros de interior. Trabajo
todavía, sobre todo en el fondo".
Esta última carta está escrita
con papel de luto, posiblemente debido a
la muerte de su hermano Baltasar, ocurrida
en Zaragoza el día 24 de Febrero
del mísmo año 1912.
Interesantes son otras cartas que nos hablan
de un viaje frustrado a Bilbao. En la de
8 de Septiembre de 1912, tras confirmar
la recepción del cheque "del
Banco de Bilbao de pts. 7.435 al cargo del
Credit Lyonnais como complemento del precio
por V.V. generosamente fijado por mi cuadro
"Mal de amores" de su propiedad
de V.V. y liquidación de 1.435 pesetas,
precio del marco gótico ejecutado
por D. José Suarez", le manifiesta
que "el recibo del Marco se lo entregaré
a V. en mano, porque en la segunda quincena
de este mes espero ir a saludarle a V.V.
a Las Arenas, siquiera sea un momento. Ya
le escribiré a V.".
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En esta misma carta, después de
hacer una curiosa consideración sobre
su obra Mal de amores escribe, "Agradezco
a V. infinito su amabilísima y cordial
enhorabuena, que para mi es la más
valiosa y satisfactoria, porque si a su
amable Señora (c p b) que tan bondadosa
se mostró ante mi obra, y a V. no
les satisfaciese mi cuadro, sería
un tormento para mi; porque son V.V. quienes
han de gozarlo, y daría yo por mal
empleado el esfuerzo hecho para producirlo".
También le da "noticia"
de su familia. "Mi hijo Miguél
que está encantadísimo porque
se ha acordado V. de él y por la
excursión prometida, me recomienda
envie a V. mil gracias, con sus mejores
respetos.... Mi mujer e hija, agradecidas
a sus finos obsequios, me encargan ofrezca
a los suyos mas atentos a su amable Señora;
póngame V. a sus pies (q b) y V.
disponga siempre de éste su agradecido
y afectísimo amigo".
El 6 de Noviembre de 1912, en una nueva
carta a Ramón de Aburto -en aquel
momento residiendo todavía en Las
Arenas, lugar de su residencia de verano-,
le comenta algunas de las razones por las
que se había frustrado su viaje:
"al fin, varias contrariedades me impidieron
ir por esas bellas tierras para visitar
a V.V. porque, no pudiendo yo disponer mas
que de tres o cuatro días, es preferible
diferir mi visita para el año venidero.
Hemos pasado el verano dirigiendo infinitas
reparaciones en casa y en el estudio, que
eran imprescindibles, y como estarán
los obreros de díscolos, que hemos
tenido los de tres oficios en huelga, así
es que lo que pudo hacerse sobradamente
en dos o tres semanas han empleado tres
meses".
Algunos meses más tarde, el día
24 de Abril de 1913, en una nueva carta
a Aburto, que en aquellos momentos se encontraba
en Madrid, le envía "el recibo-documento
de sus Musas, que hace tanto tiempo
tengo dispuesto para llevárselo,
pero que los días largos y las ocupaciones
crecientes me lo han impedido. La otra noche
me propuse llevarlo y saludar a V.V., al
ir a despedirme de la familia Ocharan, pero
su Señora hermana de V. volvió
tarde a casa y cuando salí ya no
me pareció hora oportuna para visitar
a V.V.".
Tras algunas referencias a distintas fotografías
del cuadro Mal de amores...., como
podemos ver al tratar de esta obra, que
posiblemente en esta fecha, y junto con
otras pinturas para el mismo Aburto, estaba
todavía en el estudio de Pradilla,
le manifiesta: "Tuve un gran disgusto
al saber que en mi ausencia vino V. con
un amigo a enseñarle sus cuadros!.
Había yo salido a continuar unos
apuntes que hice de las festividades de
Semana Santa y como de costumbre cuado pienso
volver pronto, me llevé la llave
del estudio. Aunque V. dijo a Miguél
que por la tarde iban a los toros, yo me
quedé en el estudio por si acaso
les ocurría volver por acá
después de la corrida. En adelante,
como los trabajos que voy a emprender me
obligarán a frecuentes salidas dejaré
siempre la llave del estudio, pero como
aún así pudiera darse la casualidad
de no hallarse en casa nadie de mi familia,
le suplico, amigo Don Ramón que cuando
haya de enseñar los cuadros a sus
amigos, me prevenga con un recado, de palabra
mismo, la noche antes o en la mañana
temprano del día en que piensen venir,
tanto por tener el gusto de recibir yo mismo
a sus amigos como para preparar los cuadros
guardados, a fin de que los vean y excuso
decir a V. que con tal precaución
estoy en toda ocasión a sus órdenes
sea cualquiera el día y la hora,
porque estando yo avisado de antemano puedo
aplazar todo trabajo que me obligue a salir
de casa".
Las relaciones entre ambos se habían
debido estrechar a lo largo de los años,
siendo fruto de esa confianza los dos últimos
párrafos de la misma carta : "Me
figuro que estará V., muy ocupado
porque no se le ve a V. el pelo por acá!.
Si yo supiera la hora de que están
V.V. en casa iría a saludarles pero
recuerde V. que me dijo que no tenían
hora segura. Mi familia me encarga todos
sus respetos y en particular para su amable
Señora (c.p.b) uno también
los míos y con un beso a sus hijitos
y augurios de que se diviertan esta tarde
en la corrida de la prensa queda siempre
de V su reconocido amigo q.b.s.m.".
Ante el proyecto de un nuevo viaje a Bilbao,
le escribe en carta de 13 de Agosto de 1913:
"A punto ha estado de estropeárseme
el viaje a Bilbao; verá V. Mi mujer
cayó enferma con fuerte ataque reumático,
con anginas, lumbago y otras manifestaciones
mas alarmantes que la redujeron a completa
inmovilidad; pero cuando nos habíamos
conformado con que había mal para
tiempo, el ataque cedió casi por
completo, pero no sale de las habitaciones,
y en cuanto sea oportuno la llevaré
a baños termales. Me veo por lo tanto
precisado a reducir mi programa de viaje
todo lo posible, y en consecuencia, cuento
con salir de Madrid con el tren de las 9
de la noche del Viernes 22 del corriente
a Bilbao, con propósito de volver
a la Corte a fin de este mes, renunciando
a ver a la hija de Fuenterrabía.
Mi pobre hija María renunció
a todo viaje para hacer aquí compañía
a su madre durante mi ausencia, y me encarga
sus más afectuosas gracias y recuerdos
a V.V. por su cariñosa invitación
y muy especialmente para su amable Señora.
Yo, si lo siento no marchar el próximo
Sábado, como me dijo Miguél,
no es por los toros, que no les tengo afición,
sino por no disfrutar más días
de hospitalidad de V.V.; No lo puedo arreglar
de otra manera, pues ya sabe V. los deseos
que tiene D. Luis de enseñarme las
múltiples obras de su cosecha, de
la tierra y de las del cielo!!. Antes de
ponerme en viaje, telefonearé a V.
a Bilbao, donde presumo que estarán
V.V. entonces y telegrafiaré a D.
Luis a Castro, pero si se hallase ya en
Bilbao en aquellos días, al recibir
V. mi telefonema hágame el favor
de comunicárselo a D. Luis".
Esta carta, por la que nos enteramos que
en aquellos momentos su hija mayor, Lidia,
estaba en Fuenterrabía, tiene su
continuación en la mañana
del día siguiente, 14 de Agosto:
"Amigo Ramón: Al disponerme
a enviar al correo esta carta escrita anoche,
recibo su cariñosa carta 13, confirmándome
su conferencia y la invitación de
V.V. para llevar a nuestra hija María:
Mil gracias!!. Ya ve V. por esta carta que
este año no puede ser y que yo mísmo
debo reducir mi viaje. No tengo nada que
añadir al recibir su carta si no
para repetirnos muy agradecidos a V.V..
Hasta pronto, y que entretanto se diviertan
V.V. mucho en Bilbao, porque esta vida está
llena de amarguras!!!".
La última carta conservada en este
"lote", corresponde al día
19 de Agosto del mísmo año:
" Querido amigo D. Ramón: Participo
a V. con la pena consiguiente que tengo
al fin que suspender mi anunciada visita
a V.V.. Mi mujer no está bien, aunque
lo disimula por no estorbar mi viaje, pues
que no puede salir de las habitaciones.
Ahora a las muchas preocupaciones con que
vivo, ha venido a aumentarlas un vecino
de al lado con el derribo y obras en sus
talleres, ya porque estamos rodeados y obras
en sus talleres, ya porque estamos rodeados
de obreros y de incomodidades ya porque
tengo un derecho de luces y arrimos sobre
su finca y tengo que defenderlo. No es prudente
por lo tanto el ausentarme por más
de tres o cuatro días, dejándo
así la casa y el estudio. Ruego a
V. amigo D. Ramón el favor de participárselo
así a D. Luis si se encuentra ya
en Bilbao (con esta fecha le escribo a Castro);
Don Luis, como V. se explicarán que
para tener un huesped triste e intranquilo
y por tres o cuatro días solamente
es preferible esperar mejores tiempos. Sentiré
en el alma que por esperarme haya ocasionado
a V.V. algún transtorno. Suplico
a V. los mejores recuerdos de mi mujer e
hija para su Señora y con todos mis
respetos, se despide de V.V. su amigo muy
reconocido Francisco Pradilla. Que se diviertan
V.V. mucho estas fiestas!".
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