Llegamos
a Shanghai con la intención de pasar dos
o tres días y luego marcharnos a Hangzou
y a Shuzou, hoy empieza la fiesta nacional, no contabamos
con que ésta fiesta dura toda una semana
y los chinos la aprovechan para viajar, todos los
billetes de tren están agotados y nos tendremos
que quedar toda la semana que nos queda de viaje
sin salir de Shanghai. Bueno, la ciudad promete.
Nos
ponemos en contacto con Ping Ping
(nuestra guía de Beijing) y nos consigue
un hotel junto al río, le estamos
muy agradecidos, todo lo contrario que
a Manuel, el guía de Shanghai,
un gilipollas y un saca cuartos.