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¡Pero
qué manera de llover!, estamos hartos de agua.
En Luoyang pasamos a visitar una vivienda horadada
en el suelo en la época de la invasión
japonesa (los chinos no pueden ni ver a los japoneses),
en ella vive una señora muy simpática
de noventa y tantos años que dicen que sirvió
para Pu-Yi, el último Emperador (¿?),
tiene los pies reducidos.
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El
callejeo resulta muy interesante, muchos talleres
de escritura e interesantes tiendas de artesanía.
Todo nos parece muy curioso, las peluquerías
"de moda", los puestos de comida callejeros,
un antiquísimo casino, etc...
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Mausoleo
de Sun Yatsen
A
Nanjin no le voy a dedicar demasiado espacio, entre
otras cosas porque sólo pasamos un día,
pero si pudieramos planear de nuevo el viaje a China
no pararíamos en Nanjing.
Ciudad
de gran importancia histórica al haber sido
la capital del Sur, hoy una megaciudad muy moderna
y con una gran pujanza ecónomica en la nueva
China.
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