De
camino hacia la gran muralla hacemos un alto en el camino
para visitar una de las tumbas Ming. Desde comienzos
del siglo XV en
ésta ciudad funeraria (ocupa
una extensión de 40 km2)
se enterraron a 13 de los 16 Emperadores de la dinastía
Ming.
De
momento sólo son tres las tumbas restauradas
y abiertas al público, los restantes mausoleos,
en diversos estados de deterioro, permanecen cerrados.
Junto
a los Emperadores se enterraban sus joyas, ropas, y
también a sus concubinas y esclavos ¡¡
EN VIDA !!, pero que bestias somos los
humanos.
Al
ser santuarios Confucianos no tienen la fuerza y el
colorido de los templos taoístas y budistas,
son mucho más sobrios, pero son también
muy elegantes.
La
Gran Muralla
‡
El vídeo tardará dependiendo de la velocidad
de tu conexión, la segunda vez irá mejor.
La
Gran Muralla ha sido elegida como una de las 7 maravillas
del mundo moderno
Las Siete Maravillas del Mundo Moderno es un concurso
internacional inspirado en la lista de las Siete Maravillas
del Mundo de la antigüedad, la mayoría de
las cuales ya no existen. La iniciativa fue del suizo
Bernard Weber, quien creó la fundación
New Open World Foundation. La selección se realizó
el día 7 de Julio de 2007 a través de
una votación entre ciudadanos de todo el mundo.
En esta selección se admitían estructuras
creadas desde que la humanidad existe hasta el año
2000, con la condición de que se mantuvieran
en píe en la fecha de la elección.
Desde
el autobús divisamos la muralla varios kilometros
antes de llegar, nos acercamos, que emoción.
Declarada
Patrimonio de la Humanidad la
Gran Muralla China es, con
sus 6.700 km. de
longitud total,
el museo al aire libre más grande del mundo,
con lo que nos ha costado llegar hasta aquí habrá
que aprovechar la tarde y verla al completo ¿no?.
La
verdad es que cansa ascender por la puñetera
muralla, vaya cuestorros. Está
a tope de gente, por el camino nos vamos encontrando
con chinos que parece que hayan hecho alguna promesa;
varias personas muy mayores, algún obeso de narices,
una mujer con los pies reducidos (nos habían
dicho que sólo quedan 4 mujeres vivas con los
pies reducidos ¿?, que casualidad), esto parece
Lourdes, seguimos subiendo. Al cabo de un buen rato
nos rajamos y decidimos que con subir hasta la punta
que se ve en la primera foto es suficiente, disfrutamos
un rato del paisaje y nos damos la vuelta.
Al
bajar nos tomamos unas Tsing Tao heladas, en realidad
no es nada buena pero en estos momentos nos entra de
maravilla (los chinos la llaman muy acertadamente "maniao",
que significa meada de burro). Lo de la cerveza en China
es curioso, resulta que puedes comer estupendamente
por 4€ y luego te cobran 2 o 3€ por cada cerveza,
y encima no vale para nada, además cuando pides
cerveza de importación el sabor es prácticamente
el mismo.
Para
completar la recuperación nos iremos esta noche
a un bonito restaurante a cenar pato laqueado y de postre
disfrutaremos de un masaje flipante de 70 minutos que
nos dejará como nuevos, ¡que placer!.