BARRERAS LEGALES-SOLICITUD DE
REFORMAS Iván
Garde, presidente y co-fundador de la asociación navarra de
transexuales llota-Ledo "Los
transexuales nos convertimos en conejillos de indias en manos
de la medicina privada"
ELENA SÁNCHEZ - Pamplona
D
ICEN
algunos estudiosos que es posible que Juana de Arco fuese el
primer transexual de la historia. Iván Garde, presidente de la
asociación Liota-Ledo, bromea y aventura que "quizás por eso
acabó en la hoguera". Si bien es verdad que la situación de
los transexuales ha cambiado bastante desde el siglo XV,
parece que la sociedad todavía no acaba de acostumbrarse a la
presencia de estas personas que nacieron atrapadas en un
cuerpo del sexo que no les correspondía. Cuando Garde todavía
era mujer quiso sacarse el permiso de conducción de camiones,
pero se echó hacia atrás debido a la fuerte concurrencia de
hombres en la academia. Al segundo intento lo consiguió y,
tras hacer de ese vahículo su profesión, se operó y decidió
allanar el camino a los que venían detrás fundando, junto con
David Rodriguez, Ilota Ledo. Los transexuales - afirma - no
buscan el escándalo, sino la
invisibilidad".
¿Cómo se creó la asociación
Ilota-Ledo? - Hace unos años no conocía a nadie que
estuviese pasando por una situación parecida a la mía y me
sentía bastante solo. Encontré a otros transexuales navarros a
través de programas de televisión y decidimos que debíamos
unirnos para darnos a conocer y ayudar a las personas que
necesitasen asesoramiento, como hacen otras asociaciones en
Madrid o Barcelona. A partir de ese momento, los grupos de
lesbianas y gays de la comunidad nos echaron una mano y nos
cedieron parte del local de la calle Aldapa para
instalarnos.
- ¿Qué busca la gente que se pone
en contacto con la asociación? - La gente que acude a
nosotros necesita obtener información pero sobre todo,
desahogarse. Muchas veces son personas que llevan guardando
silencio durante toda su vida y buscan que alguien que ya ha
pasado ese trago les escuche y les asesore. En estos dos años
hemos atendido a unas quince personas de entre 15 y 36 años,
aunque algunas prefieren consultarnos a través de internet
para guardar el anonimato.
- ¿Cómo ve la
situación en Navarra? - El problema que tienen los
transexuales en Navarra es que están muy desperdigados. Hay
uno en cada punta y se sienten aislados. Sin embargo, se trata
de una comunidad bastante avanzada en medios. Los médicos y
los psicólogos todavía no están preparados para atendernos
porque no tienen información, pero nunca nos han negado
auxilio. En la Seguridad Social nadie se atreve a iniciar un
tratamiento contigo porque les aterra asumir esa
responsabilidad, aunque intentan ayudarte.
-
¿Por qué les produce miedo? - Existe un gran
desconocimiento de nuestra situación. Los psicólogos no
estudian la transexualidad en la universidad, y los médicos
tampoco. Cuando acudimos a ellos tienen miedo porque no saben
cómo tratarnos pero, sin embargo, son respetuosos, lo que no
siempre sucede en otras comunidades.
- De
momento, las operaciones de cambio de sexo solo pueden
realizarse en centros privados... - Sí, por eso nos
gustaría que estuviesen cubiertas por la Seguridad Social,
como en Holanda, donde la sanidad pública incluye unidades
especializadas en psicología, psiquiatría, endocrinología y
tratamientos quirúrgicos. Aquí hay abusos y estamos
desamparados. Somos conejillos de indias en manos de la
medicina privada, que se aprovecha de la necesidad de la
gente. Cualquier recién licenciado puede abrir un centro y
dedicarse a hecer operaciones de reconstrucción de genitales.
Yo acudí a uno de estos centros en Barcelona y me atendieron
de forma salvaje. El médico me mintió sobre su experiencia
para convencerme y a partir a aquel momento ya no puedo tener
erecciones. Lo peor de todo es que todavía me quedan 4
millones para acabar de pagar aquella
operación.
- ¿Cúal es el precio de una operación
de reconstrucción? - Oscila entre el millón y los ocho
millones, lo cual es una exageración teniendo en cuenta que a
la Seguridad Social tan solo le cuesta 500.000 pesetas. Por
otro lado, muchas personas recurren al mercado negro de
hormonas y anabolizantes, puesto que no pueden adquirise sin
receta. En la farmacia, la cantidad semanal podría comprarse
por 300 pesetas, pero en las redes clandestinas asciende a
unas 5.000.
- ¿Hay muchas dificultades legales
para efectuar cambios en la documentación oficial? -
En España, como todavía hay un vacío legal respecto a este
tema, los jueces no saben bien a qué atenerse. Para cambiar tu
nombre por uno del sexo opuesto pueden exigirte que ya te
hayas hecho todas las intervenciones necesarias para la
transformación. En este caso es bastante
difícil obtenerla si te hallas a medio camino pero, cada vez
con más frecuencia, nos ampara la ley del derecho a la
intimidad. De esta manera no tienes que demostrar a nadie qué
es lo que tienes de cintura hacia abajo. Es algo que solo te
importa a tí y a tu mujer, en mi caso. Otro de los problemas
con el que nos encontramos es el de los abogados. Para
cambiarse el nombre es preciso recurrir a uno para que lleve
los trámites, y suelen cobrar entre 75.000 y 500.000
pesetas.
- ¿Cómo se enfrentan los transexuales
al mundo laboral? - Los transexuales masculinos lo
tenemos más fácil, porque nuestra apariencia nos lo permite
(cuando Garde habla de transexuales masculinos se refiere al
resultado final, ya que, para ellos, "el error es el origen").
Los transexuales femeninos lo tienen peor porque su situación
es más evidente y muchos acaban en la prostitución. Es más
improbable que la sociedad los acepte y se ven obligados a
ejercer estas profesiones. Los transexuales femeninos que
salen en la televisión suelen tener una problemática
especialmente marcada porque no han podido alcanzar el nivel
de perfección física al que aspiraban. Sin embargo, cada vez
hay más jóvenes transexuales con trabajos normales. Nadie
quiere ser marginal por voluntad propia.
- ¿Cuál
es el momento más duro en la vida de un transexual? -
Lo peor viene al principio, cuando todavía no lo sabe nadie.
Los transexuales toman conciencia de su condición desde
pequeños. Lo más complicado es decirlo y que la gente
reaccione bien. También se pasa mal durante el proceso del
cambio, cuando se está a medio camino de conseguir la
transformación total.
- ¿Qué consejos daría a
alguien que estuviese atravesando esta situación? - La
asociación intenta inculcar la autoestima, que es un paso
esencial. Mucha gente ha sido rechazada desde la infancia,
sobre todo los transexuales femeninos, a los que con
frecuencia se pega en el colegio. Son personas que han sufrido
mucho y que, a fuerza de escuchar reproches, acaban creyéndose
que no son válidas. El primer paso es quererse y aceptarse.
Por otro lado, aconsejamos que la persona se lo diga a su
familia, puesto que su apoyo es muy importante, por no decir
imprescindible. Ilota-Ledo esta abierta también a los amigos y
familiares. No es lo mismo decir a tus padres que eres
transexual así, de golpe, que presentarles a alguien que
también lo sea y se halle al final del proceso. De esta menera
se dan cuenta de que el resultado final no es la idea
extravagante que tienen en mente y que su hijo va a poder
llevar una vida normal. - ¿Cómo se lo tomaron su
familia y sus amigos cuando se lo dijo? - Al principio
les impactó un poco, pero luego todo ha ido muy bien. Tenemos
una buena relación y suelo ir con mi mujer y con el niño a
comer a su casa. Mis amigos también lo aceptaron enseguida, al
menos de cara a mí. Sin embargo, (se ríe) un novio que tuve
cuando todavía era mujer dice que, para él, siempre seguiré
siendo su ex-novia y que no puede verme como un
hombre.
- ¿Ha notado una evolución en la manera
de reaccionar de la sociedad? - Sí, la gente comienza
a estar más acostumbrada, aunque no lo suficiente. Todavía se
afirma que los transexuales están transtornados, cuando lo que
realmente les acaba trastornando es el continuo rechazo de los
demás.
GTAF ILOTA-LEDO
609527443/gtaf.na¨LF.1.ARROBA.FOR1¨*terra.es
C/Aldapa, 3 bajo 31001 Pamplona
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