Los transexuales buscan amparo legal Un colectivo navarro presentará propuestas para
impedir que las leyes les marginen ELENA SÁNCHEZ - Pamplona
C
UANDO una
persona transexual acude al médico o a un abogado se encuentra
con que, muchas veces, éstos no saben cómo tratarle.
Generalmente no se trata de rechazo ni de discriminación, sino
de ignorancia y falta de precedentes en los que poder apoyarse
como referencia para actuar de forma correcta. Tanto en
Navarra como en otras comunidades autónomas existe un vacío
legal, médico y social respecto a los derechos de este
colectivo que poco a poco intenta cubrirse.
La
Constitución, la Declaración Universal de Derechos Humanos y
la resolución de 1989 del Parlamento Europero recogen
derechos, como el del desarrollo de la libre personalidad, que
todavía no han acabado de ponerse en práctica en lo referente
a este colectivo. En teoría su existencia está reconocida
pero, a la hora de la verdad, la ley no les ampara.
Con
el fin de facilitar la integración en la sociedad de estas
personas que, habiendo nacido con un sexo genital determinado,
desarrollan una personalidad sociablemente atribuible el sexo
opuesto, Batzarre ha llevado a cabo una solicitud de
comparecencia dirigida a la asociación representante de este
colectivo en Navarra, Ilota-Ledo.
Entre las propuestas
que se expondrán ante el resto de grupos parlamentarios figura
la de modificar la ley de cambio de sexo con el objetivo de
que los veredictos no mantengan una postura ambigua. La
comparecencia pretende facilitar el proceso cuando los
transexuales soliciten correccciones en los documentos
oficiales de identidad, ya que aquellos que los conservan
intactos y ya han llevado a cabo un cambio de imagen se
exponen a agresiones y maltratos.
El mercado
laboral
La dualidad entre el DNI y la imagen del
sujeto presenta además problemas añadidos a la hora de buscar
trabajo, sobre todo en los casos de transexuales femeninos,
que se encuentran en una situación más complicada que los
masculinos. Este tipo de disciminaciones similares a las que
despierta el racismo, según el colectivo, impiden que se
valore a la persona por sus capacidades para el puesto
laboral.
Como consecuencia de las barreras que
encuentran los transexuales a la hora de encontrar un trabajo
digno, muchos de ellos terminan ofeciendo sexo a cambio de
dinero y se eferran a la prostitución, sobre todo las
femeninas. Ya que este fenómeno no parece tener salida de
momento, el colectivo hace un llamamiento a dignificar, en la
medida de lo posible, las condiciones de estas actividades
ilegales. Para ello se proyecta colaborar con asociaciones que
luchan por los derechos de estas profesiones, como el Comité
Internacional de los Derechos de las Prostitutas, y ofrecer
cursos de reinserción laboral.
Por otro lado, el
colectivo intentará que la ley ampare a los transexuales
dentro de los centros penitenciarios, ya que al ser encerrados
con personas del sexo opuesto, suelen ser víctimas de
violaciones y acoso sexual, y acaban siendo las más propensas
a contraer enfermedades como el SIDA o la hepatitis C. De
momento las cárceles no toman ninguna medida para prevenir
este tipo de situaciones, por lo que la seguridad de los
transexuales en este entorno depende de la ética del
centro.
Una de las reiviendicaciones en las que más
insiste Ilota-Ledo es en la reforma de la Ley de Sanidad, que
hasta la fecha no incluye la operación de cambio de sexo en la
cobertura de la Seguridad Social.
Los astronómicos
precios de las intervenciones quirúrjicas constituyen una de
las principales barreras del colectivo, que se ve obligado a
hipotecar sus pertenencias para ponerse en manos de médicos
privados de dudosa profesionalidad. La asociación solicita,
por tanto, que el proceso transexualizador, ya sea
vaginoplastia o faloplastia, se incluya en la sanidad pública
para además, dar paso a un progresivo perfeccionamiento de las
técnicas y los resultados.
Educación en la
tolerancia
La solicitud de comparecencia propuesta
por Baztarre está encaminada, además, a promover la educación
de los ciudadanos dentro de este campo a fin de evitar los
prejuicios sexistas a través de campañas y actos, para cuyo
sostenimiento se solicitan subvenciones a la
Administración.
En opinión del colectivo de
transexuales, la intolerancia de los ciudadanos es una de las
mayores lacras para su integración en la sociedad. Los
problemas de muchos de ellos no derivan de su propia
condición, sino de complejos generados por el desprecio de los
otros. El principal enemigo que hay que combatir, afirman, es
la ignorancia.
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